EDUCACION PARA LA SALUD
MONTSERRAT FORTUNY 01 JAVIER GALLEGO (**)
1. INTRODUCCION
La Educación para la Salud, como proceso educativo e
instrumento de salud pública, se sustenta sobre dos derechos fundamentales: el
derecho a la educación y el derecho a la salud, ampliamente reconocidos en
nuestro marco constitucional (ariículos 27 y 43, respectivamente, de la
Constitución de 1978) y refrendados en su desarrollo legislativo (Ley Orgánica
reguladora del Derecho a la Educación —LODE— y proyecto de Ley General de
Sanidad —artículos 5 y I5—).
La Educación para la Salud formal, no formal e informal está
considerada actualmente como un elemento importante en la formación y como un
objetivo común de diversas instituciones responsables de «la calidad de vida en
un territorio». Promover la salud, favoreciendo la formación de la persona y
facilitando el desarrollo de una moderna conciencia sanitaria, es una tarea
ardua y compleja tanto para la escuela como para las demás instituciones
responsables de servicios para la comunidad. Concretamente en la escuela,
prevenir significa favorecer un crecimiento armónico de la personalidad del
alumno, que se alcanza construyendo condiciones y haciendo vivir experiencias
capaces de beneficiar el proceso evolutivo.
2. CONCEPTOS BASICOS
En nuestro intento de precisar los objetivos y el campo
concreto de la educación sanitaria en la escuela, consideramos útil efectuar
unas referencias terminológicas previas acerca de los conceptos de salud y
educación para la salud.
(*) Montserrat Fortuny i Gros. Profesora Titular de la E.U.
de Formación del Profesorado de la Uni. versidad de Barcelona. (') Javier
Gallego. Jefe del Servicio de Educación para la Salud del Departamento de
Sanidad, Bienestar y Trabajo de la Diputación General de Aragón.
de hita:u ilin. utult, 257 (119101 1 INigs. 2247,34Ni.
287
2.1. Concepto de salud
La multiplicidad de concepciones (1) existentes acerca del
término salud se explica a partir de las variaciones que éste ha ido
experimentando a lo largo de los últimos cuarenta años. Mediando dicho lapso de
tiempo, se ha pasado de una concepción negativa y restrictiva de la salud a una
nueva significación positiva y muy amplia.
2.1.1. Concepto restrictivo y negativo
Hasta llegar a la década de los años cuarenta, la salud se
definía como ausencia de enfermedad. Semejante concepción aparecía como clara
consecuencia del hecho de centrar la medicina en la asistencia sanitaria, la
curación y la rehabilitación del enfermo; se derivaba, por lo tanto, de la gran
preponderancia otorgada a la medicina asistencial, muy centrada en el médico,
el paciente y el acto de curar. Aunque esta concepción ha sido cuestionada por
los investigadores totalmente, de alguna manera aún pervive en nuestros días.
Como dice" Gol: «... todos tenemos la intuición de que salud equivale a no
tener enfermedades y pensamos que si las elimi namos, obtenemos automáticamente
la salud» (2). Sin embargo, el hecho de que algunos individuos pertenecientes a
la sociedad actual asuman o expresen esta concepción de la salud se debe tanto
a su falta de formación en este sentido como a la influencia que ejerce el
modelo sanitario, en el que la población se halla inmersa. En cambio, resulta
bastante más difícil justificar que tal concepto sea defendido por algunos
integrantes del personal sanitario, concretamente por aquéllos que, mediante su
práctica, demuestran pensar más en la curación de la enfermedad que en la
producción de salud.
2.1.2. Un concepto amplio y positivo
Una de las primeras definiciones que avanzan en esta
dirección nueva es la formulada por la Organización Mundial de la Salud (OMS)
en 1948, que dice así: «Salud equivale a un completo estado de bienestar
físico, mental y social que no consiste únicamente en una ausencia de
enfermedad».
Esta concepción encierra una idea positiva de salud al
concebirla como un despliegue de bienestar en todos los ámbitos de la persona.
Sin embargo, también ha encajado algunas críticas, siendo la más insistente,
precisamente, la que califica de engañosa la mencionada idea de bienestar.
Según esta crítica, bien-ser no quiere decir bienestar.
Tener bienestar podria asociarse a la idea de alto
«standing» económico o social, o entenderse como el fruto de la posesión de
numerosos bienes, e incluso
(1) Véase el articulo de Morragas, R. Papers, ,5. (2) Go1,1
La salut. Annals de Medicina (Organó de la Academia de Ciencies Mediques de
Catalunya i Balears), vol. 63(7), julio 1977.
288
identificarse con la entrada al mundo del consumismo, de la
comodidad, de la evasión, de la drogodependencia, etc. El bien-ser, por el
contrario, nada tiene que ver con la posesión de una infinidad de bienes o de
más o menos confort, sino que es la resultante de una recta actuación derivada
de una rectitud moral.
Partiendo de la propuesta conceptual de la OMS, las
definiciones de salud que irán surgiendo posteriormente enriquecerán y
matizarán, lógicamente, la idea de bienestar apuntada. Entre otras nuevas
reflexiones, nos interesa subrayar particularmente las ofrecidas por los
médicos y los biólogos catalanes en su X Congreso celebrado en Perpinyà en
1975, puesto que buena parte de los programas de educación para la salud en
Cataluña parten de esta propuesta: «La salud es una condición de armonía, de
equilibrio funcional, físico y psíquico, del individuo dinámicamente integrado
en su medio ambiente natural y social; la salud es aquella manera de vivir cada
vez más autónoma, solidaria y feliz» (3).
Los médicos y biólogos reunidos en el citado Congreso se
oponían, pues, al aspecto de bienestar contenido en la definición formulada por
la OMS, al considerarlo inexacto e incluso contrapuesto a la verdadera salud.
Igualmente, en opinión del Congreso, la idea de ausencia de
enfermedad como equivalente de salud es criticable, dado que parte del
contenido de la enfermedad es saludable.
En el artículo anteriormente citado el doctor Gol expone que
cuando el enfermo padece fiebre, vómitos, diarrea u otros síntomas, éstos deben
ser considerados favorablemente, por cuanto contribuyen a liberar al enfermó de
las causas que le han hecho enfermar y suponen una forma de lucha contra las
limitaciones en las que se halla inmerso. Asimismo, afirma también que la
ausencia de todos estos síntomas llevaría al enfermo a no sentirse como tal o a
sentirse menos enfermo, puesto que se encontraría mejor y gozaría de mayor
bienestar, pero quizás su enfermedad, aparentemente encubierta, le llevaría a
la muerte. La enfermedad posee una parte generadora de salud, por lo tanto, y
nunca pueden ser objeto de igual tratamiento los signos beneficiosos y los
signos perjudiciales que se presen. tan. Por ejemplo, las vacunas que hoy en
día inoculan los médicos expresamente suponen una enfermedad para quienes las
reciben, y sin embargo, se trata de una enfermedad saludable, puesto que evita
un mal posterior más dañino.
Por otra parte, nos indican los citados médicos y biólogos
que la ausencia de enfermedad no resulta suficientemente clara. ¿Dónde comienza
y dónde termina la enfermedad? Sin duda, existen unos estadios intermedios
entre la salud y la enfermedad que no pueden precisarse; en consecuencia, no
pueden establecerse barreras nítidas entre los estados de salud y de
enfermedad.
enfermedad salud —
— — — — — — — — — — — — — — síntomas bienestar
Otro punto cuestionado en el concepto de salud formulado por
la OMS es la calificación de estado. La salud no es un estado presente, sino un
proceso dinámico
(3) En Actas del congreso de Perpinyà, Annals de Medicina,
«p. cit, 1975.
289
que puede irse mejorando dia a día como resultado de unas
formas 'determinadas de vida o de unos hábitos personales concretos.
El concepto de salud que propusieron los médicos y biólogos
catalanes reunidos en 1975 gira en torno a los siguientes parámetros:
• Salud ligada a la autonomía. Una manera de vivir es sana
cuando es autónoma, es decir, cuando con enfermedad o sin ella la persona tiene
el mínimo posible de limitaciones y es lo más señora de sí misma que puede,
capaz de escoger libremente; por lo tanto, cuando dispone de información y de
posibilidades de utilizarla para ser menos limitada. En consecuencia, la
autonomía puede orientarse tanto hacia la curación de la enfermedad como hacia
la realización del individuo.
• Salud ligada a la solidaridad. Esto es, no puede pensarse
en la realización de uno mismo si en este proceso no se tiene en cuenta la
realización de los demás, puesto que se debe ser solidario.
• Salud ligada a la felicidad. Ello quiere decir estar
satisfecho profundamente, aunque en algún momento la persona pueda encontrarse
mal. Significa, por tanto, disfrutar de alegría tanto en el bienestar como en
la adversidad o enfermedad, siendo optimista ante la vida.
2.2. Educación para la salud
Podríamos enumerar algunas definiciones de diversos
organismos internacionales de reconocido prestigio o de profesionales que han
realizado estudios en este campo, con objeto de analizar los rasgos comunes que
presentan y entresacar así las ideas esenciales que encierra el concepto de
educación para la salud.
—OMS (1969): «La educación sanitaria se basa en inducir a
las personas a adoptar y mantener las costumbres de una vida sana, a utilizar
razonablemente los servicios sanitarios puestos a su disposición y también a
tomar decisiones, individual y colectivamente, para mejorar su estado de salud
y el del medio en que habitan.» (4).
—C. E. Turner: «Educación sanitaria supone el conjunto de
experiencias que contribuye a inculcar en la persona hábitos, actitudes y
conocimientos útiles relacionados con la salud individual, familiar y
colectiva.» (5)
—M. Antonia Modolo: «La educación sanitaria es uno de los
instrumentos de promoción de la salud y de la acción preventiva. Es un
instrumento que ayuda a los individuos a adquirir un conocimiento científico de
los problemas y comportamientos útiles para conseguir el objetivo salud.» (6)
(4) OMS. Sr. Informe Tec., 412, 1969, p. 7. (5) Turner, C. E.
Planteamiento de la educación sanitaria en la escuela. Barcelona, UNESCO/Teide
y OMS. 161 Modolo, M. A. Educazione sanitaria, comportamento e partecipazione.
Extracto de Educazione sanitaria ne/la scuola. Atti del XIX Corso Estivo di
Educazione Sanitaria, Peruggia, 1 . 10 septiembre 1981.
290
Aunque todas estas definiciones demuestren que existen
diferentes enfoques de la educación sanitaria (lo que para unos es un
instrumento o método de promoción y defensa de la salud, para otros es un
conjunto de experiencias y situaciones dirigidas a modificar las opiniones,
actitudes y comportamientos en relación a la salud), observamos, sin embargo,
que en todas ellas subyace un denominador común: el intento de utilizar la
educación para la salud con la finalidad de responsabilizarnos de la salud
personal y de la salud de la colectividad.
2.2.1. Cada persona es responsable de su propia salud
Las personas pueden auto ayudarse a elevar el nivel de salud
personal y están potencialmente en disposición de eliminar los riesgos de la
enfermedad. Disfrutar de mayor salud depende de factores genéticos y/o
hereditarios de nuestra biología sobre los que es más difícil incidir; no
obstante, depende también del estilo de vida que adopta nuestra conducta
personal, siempre modificable si uno se lo propone.
2.2.2. La salud es una responsabilidad colectiva
Para afrontar los numerosos problemas sanitarios de orden
colectivo y ambiental planteados (como por ejemplo, la polución atmosférica, la
falta de espacios verdes, etc.) es preciso emprender una tarea colectiva que
si5lo será posible si se eleva el grado de responsabilidad de los ciudadanos
hacia dichos problemas, que se derivan del estilo de sociedad que adoptemos.
Y esa responsabilización requiere:
a) Adquisición de un bagaje cultural, una información y unas
actitudes que nos permitan resolver los problemas de salud Gracias a la
información, cada persona puede gestionar o administrar mejor su salud porque
conoce más a fondo los riesgos que la amenazan, los medios para evitar enfermedades
y los instrumentos necesarios para intervenir correctamente en cada caso.
Ello permite, además, reducir la demanda social de
tratamientos superfluos e ineficaces. Un público formado se preocuparía en
primer lugar de la prevención primaria, es decir, de la intervención en la fase
anterior a la aparición de la enfermedad; lo cual llevaría aparejada la
reducción de la demanda de asistencia médica secundaria (dicho en términos
illichianos, se reduciría el consumo de medicina).
b) Inserción del valor salud en la comunidad. Aunque a
primera vista pueda parecer que la salud ya forma parte plenamente de la escala
de valores de nuestra so
(7) Modolo, M. A. y Sepilli, A. Educazione Sanitaria. Roma,
II Pensiero Scientifico Editore, 1981. (8) Martíi Valls, J. Sanitat i economia.
fano, 300 bis, diciembre 1977. TambWn en el opúsculo policopiado Curs
Monografic d'Educació per a la Salut a l'Escola, Associació de Mestres «Rosa
Sensat»,Barcelona, julio 1982.
291
ciedad («salud, dinero y amor)) reza el estribillo de una composición
musical popular), en realidad no ocurre así, al menos tal y como ha sido
definida en apartados anteriores. La salud sigue interpretándose como ausencia
de enfermedad más que como promoción, elevación y prevención. Sin duda, es
preciso un cambio de mentalidad en este sentido.
2.3. Educación sanitaria escolar
Después de abordar ampliamente el sentido de la educación
sanitaria, puede decirse, sucintamente, que la educación para la salud en el
marco escolar es la que se lleva a cabo en este tipo de institución, uno de los
múltiples campos de acción posibles (laboral, familiar, comunitario, etc.).
En la educación sanitaria aplicada a los escolares, la
educación es el proceso, la salud el contenido y la institución escolar el
marco donde se desarrolla. Cabe decir, además, que de entre todos los campos de
acción donde se lleva a cabo la educación sanitaria, la escuela resulta el más
apropiado.
2.3.1. Idoneidad de la escuela
Constituye un hecho aceptado plenamente que la escuela es un
lugar básico como marco de un programa de educación para la salud,
privilegiado, como mínimo, por cuatro tipos de factores (9):
a) Se trata de un campo de acción muy bien definido.
b) En él se registra un elevado número de personas
implicadas: alumnos, maestros y padres. Es la única institución que acoge a la
totalidad de la población infantil a lo largo de un período considerable de
tiempo, al menos de ocho años (el período de escolaridad obligatoria). Dado que
la escuela tiene la ventaja de que llega siempre a todos los integrantes de la
comunidad, ningún otro programa puede pretender ser tan extenso como el
escolar.
c) La peculiaridad de la colectividad de la que se ocupa,
concretamente escolares en edad evolutiva, durante la cual se definen las
actividades, los comportamientcis y los hábitos definitivos que configurarán la
ulterior personalidad del niño: Además, ésta es una edad extraordinariamente
receptiva a la adquisición de comportamientos positivos para la salud física,
mental y social del individuo; as
(9) Algunos aspectos de los que aquí se mencionan los hemos
extraído de: Salieras, L1., Educación Sanitaria Madrid-Barcelona, Ed. Díaz de
Santos S.A., 1985; Salieras, L1. Principios y métodos de educación sanitaria
(Programa de Educación Sanitaria del Instituto Municipal de Higiene).
Ayuntamiento de Barcelona, 1978; Salieras, L1. y Juvanet, J. Programa de Salut
Escolar, Barcelona, Publicacions de Salut Pública, Ayuntamiento de Barcelona,
Unitat Operativa de Salut Pública, 1978; y Principios y metodología de la
educación para la salud en la escuela.
292
pecto particularmente importante, sobre todo, cuando se
trata de niños que aún no han tenido tiempo de adoptar formas de comportamiento
o hábitos insanos.
d) La disponibilidad de medios y espacios formativos que
facilitan la integración de la educación sanitaria en la educación general a
través de la difusión de la información o mediante la adquisición de capacidad
crítica para la comprensión de los problemas. La escuela proporciona multitud
de ocasiones para vivir experiencias relacionadas con la salud, y si éstas son
satisfactorias, contribuirán sensiblemente a su formación.
Además, existen medios que favorecen la introducción de unos
conocimientos graduales, continuados y sistemáticos.
2.3.2. Fundamentos de la educación para la salud en la
escuela
La idoneidad de la escuela como campo de acción de la
educación sanitaria está justificada, además, por otras razones. La educación
para la salud no puede soslayarse jamás en la escuela, puesto que está ligada a
las propias funciones educativas, sociales y sanitarias que le brindan su razón
de ser.
Consideramos que los fundamentos para la existencia de un
programa de Educación para la Salud en la escuela se basan, principalmente, en
una serie de funciones educativas, sociales y sanitarias:
a) Función educativa, como parte de una educación integral,
ya sea desde el punto de vista cultural (actitudes frente a la salud, modelo de
vida, conocimiento de los problemas...), ya desde la perspectiva metodológica
(un trabajo participativo, crítico, reflexivo, a partir de las necesidades de
la comunidad escolar...).
b) Función social, en cuanto que implica lazos y relaciones
entre diversos componentes sociales que giran en torno al mundo del niño, como
son la familia, el barrio, el Ayuntamiento, y diferentes servicios
(sociosanitarios y otros).
c) Función preventiva, como instrumento fundamental de la
promoción de la salud, por su contribución a la modificación de factores
ambientales, físicos y sociales, y a cambios en el estilo de vida que influyen
directa o indirectamente en la salud.
3. LOS FACTORES QUE INFLUYEN EN LA SALUD
Según Lalonde (10), el nivel de salud de una comunidad viene
determinado por la interacción de cuatro grupos de factores:
a) La biología humana (genética, envejecimiento, etc.).
(10) En 1974, el Ministro de Sanidad de Canadá, M. Lalonde,
analizó la cuestión de los determinan. tes de la salud y construyó un modelo
que se ha convertido en clásico entre los especialistas y los medios
relacionados con la salud pública.
293
Sistema de asistencia sanitaria
Limites imprecisos entre ambos factores
Biología humana. Medio
...6! ambiente.
estilo de vida
131 El medio ambiente (contaminación física, química,
biológica, psicosocial y psicocultural). El estilo de vida. ch El sistema de
asistencia sanitaria.
La importancia de cada grupo de variables, su influencia
sobre la salud, es distinta. Por ejemplo, en el caso de Canadá, los estudios
del mencionado Lalonde revelan la predominancia de dos de estos grupos,
concretamente el estilo de vida y el medio ambiente, según se observa en el
gráfico 1.
De forma contradictoria, la proporción de recursos
económicos públicos que se destinan para resolver problemas sanitarios
dependientes de cada grupo de variables no tiene nada que ver con los
resultados de las necesidades marcadas por la epidemiología. En Canadá, la
mayor parte del presupuesto se destina a la asistencia sanitaria, en detrimento
de las restantes variables. Y cabe suponer que esta circunstancia no sólo se da
en Canadá, sino que también se produce en los restantes países
industrializados.
Paradójicamente, debe resaltarse que la variable
correspondiente al estilo de vida es la que ejerce una mayor repercusión sobre
la salud pública y, en cambio, es la que recibe una atención y una dotación de
recursos más deficitarias. Por otro lado, se trata de una de las variables
susceptibles de modificación mediante la educación sanitaria. Ello nos lleva a
considerar la necesidad urgente de replantear convenientemente las estrategias
políticas y económicas en este sentido; acción que se halla al alcance,
principalmente, de los políticos, planificadores y administradores de este
sector.
294
estilo de vida Medio ambiente.
Biología humana.
4. LAS NECESIDADES DE SALUD Y SUS CONDICIONAMIENTOS SOCIALES
Y POLITICOS (11)
Buena parte de los problemas de salud que nos afectan
arranca de los condicionamientos insanos del comportamiento colectivo, de las
condiciones sociales y del ambiente que nos rodea. De ahí que: —Nuestro
comportamiento individual no es tan libre como pensamos. (Así, el hábito de
fumar está condicionado por factores socioculturales y psíquicos; la
propaganda, por ejemplo, constituye un factor que induce a los chicos y chicas
a fumar desde jóvenes. También los hábitos alimenticios, buenos y malos, están
condicionados por factores socioculturales; o los accidentes acaecidos en el
hogar o la propia higiene pueden hallar su explicación, en parte, en las
condiciones poco satisfactorias de algunas viviendas.) —Para corregir muchos
comportamientos individuales hay que tratar de modificar o rectificar las
influencias colectivas que los determinan. (El hábito de fumar es un buen
ejemplo de ello.)
—Un gran número de los problemas de salud colectivos están
estrechamente ligados a modelos u opciones políticas concretos. Para
corregirlos habrá que buscar, pues, unas opciones políticas diferentes.
(11) Esta critica y propuesta alternativa de una forma
amplia y profunda se halla en los extractos de Educazione sanitaria nella
scuola, Atti del Corso Estivo di Educazione Sanitaria, Peruggia, 1-10
septiembre 1979.
295
La salud, las necesidades de salud o los problemas de salud
reflejan las opciones políticas de la comunidad, los modelos de desarrollo, de
producción, de consumo, de organización de cargos, etc. El ejemplo de la organización
de la ciudad puede ser significativo para explicar cómo responde a opciones
políticas y económicas concretas, las cuales, a su vez, pueden determinar que
la ciudad se convierta en un factor de riesgo. Efectivamente, existe una
relación directa entre la contaminación urbana del aire (circulación, sistemas
de calefacción, actividades industriales diversas...) y las enfermedades del
aparato respiratorio, así como también entre salud y disponibilidad de espacios
verdes, o entre salud mental y tejido social ciudadano. Las viviendas, la
circulación, la superpoblación, los servicios sanitarios, en suma, «todo», en
la organización de la ciudad, se halla relacionado con la salud de la
población.
5. LA PARTICIPACION DE LA POBLACION EN LA DEFENSA DE LA
SALUD
Ninguna intervención sanitaria promotora de la salud puede
llegar a tener éxito si no pasa por la colaboración y la participación activa
de la comunidad. Y esto es así porque, como ya hemos dicho, los comportamientos
individuales están muy ligados a la cultura del grupo, las motivaciones
sociales y las condiciones ambientales. De hecho, existe un fied-back entre lo
individual y lo social; por ello, una intervención sanitaria que aspire a la
eficacia debe propiciar tanto una acción individual como una acción colectiva,
conectando estrechamente uno y otro nivel de actuación.
Conseguir la citada participación no es tarea fácil, puesto
que vivimos extraordinariamente a nivel individual y nos falta entrenamiento
dirigido hacia el trabajo colectivo, pero también porque no existe una
concienciación social fuerte frente a los problemas sanitarios. Podríamos
matizar esta afirmación señalando la existencia de varios problemas sanitarios
concretos a los que sí se está haciendo frente mediante una intervención
colectiva. Uno de ellos es el camino emprendido para la conservación del medio
a través de campañas ecológicas que han conseguido aglutinar amplios sectores
de la población y han hecho posibles importantes mejoras al respecto.
Jamás la participación de la población en la defensa de la
salud debe, sin embargo, ser un medio sustitutivo de los servicios, ni tampoco
se harán recaer sobre el individuo responsabilidades que son colectivas; si
bien es cierto que dicha participación podría realizarse en los niveles de:
• determinación de las necesidades y caracterización de los
riesgos, • estudio de soluciones, • puesta en práctica de las soluciones, •
comprobación de la eficacia.
296
6. OBJETIVOS DE LA EDUCACION PARA LA SALUD EN LA ESCUELA
En la mayoría de las obras que tratan de la educación
sanitaria escolar se enumeran los objetivos generales que tal educación debe
perseguir (12). Consideramos, en este sentido, que dichos objetivos pueden
sintetizarse en tres puntos:
1) Propugnar la adquisición de la salud como valor positivo
y de la conciencia del derecho a la salud, desarrollando la responsabilidad de
la participación, uno de los elementos esenciales en la gestión de la salud.
2) Promover la incorporación de conocimientos, actitudes y
hábitos positivos para la salud en el período escolar, de gran trascendencia
para la configuración de comportamientos.
3) Proporcionar un método a los escolares, ciudadanos del
futuro, que desarrolle su mentalidad crítica y los capacite para examinar y
eliminar los riesgos que amenazan a la salud.
De tales objetivos se desprende, en definitiva, que la
educación para la salud representa un instrumento fundamental para la
maduración de una mentalidad sanitaria moderna y consciente.
7. AMBITOS DE LA EDUCACION SANITARIA EN LA ESCUELA
Desde hace tiempo se viene reconociendo que la educación
para la salud en la escuela debe operar en diferentes ámbitos, para lo cual se
parte del conocimiento de las profundas implicaciones que generan el ambiente
de vida y de trabajo escolar sobre el proceso de salud-enfermedad; habida
cuenta de las interrelaciones de múltiples factores (pedagógicos, sociales,
psicológicos, antropológicos, biológicos, sanitarios, etc.) que repercuten
sobre el nivel de salud de la comunidad educativa.
Se advierte así que la educación para la salud no puede
considerarse una disciplina o una materia más, sino una forma de enfocar los
programas desde el punto de vista de la salud, con una orientación que ponga
énfasis en la interdisciplinariedad y la metodología, abordada de forma
correlacionada con otras asignaturas.
Los ámbitos clásicos de la educación para la salud en la
escuela permanecen vigentes.
(12) Recordemos, entre otras, las obras de Turner. GE. y de
Salieras, LI. y Juvanet, J., ya citadas an• teriormente, junto a: Sola Morales,
J. Higiene Escolar México, Trillas, 1972; Bernice, R. y otros. Educación para
la salud México. Trillas, 1972; Cromwell, G. Salud del niño en su relación con
la educación. Buenos Aires, Kapelusz, 1959; Cromwell, G. Educación para la
Salud Buenos Aires, Kapelusz, 1976; Willgoose, C. E. Enseñanza de la Higiene.
México, Editorial Interamericana, 1965, 2.. edición; Maucordes, R. O preparo da
profesora primaria em educacao sanitaria Tese de livre docencia. USP Brasil,
Facultade de Saúde Pública, 1968; Maucordes, R. Saúde na escola. Sao Paulo, Ed.
!brasa, Institucao Brasileira de Difusa° Cultural, 1973.
297
7.1. Un ambiente de vida sano. El control de las condiciones
de vida y de trabajo en la escuela
Como medida encaminada, primeramente, a eliminar los riesgos
que amena. zan la salud del escolar, y en segundo lugar, dada la
importante/unción educativa del ambiente, a promover un medio, tanto físico
como social, más sano y seguro, se sitúa el control de las condiciones de vida
y de trabajo. No conseguiremos una buena educación para la salud si partimos de
un medio negativo. Sin embargo, la constatación de deficientes condiciones de
vida y/o trabajo en la escuela y la toma de conciencia por parte de los
diversos colectivos implicados pueden desarrollar una intervención dirigida
tanto a proporcionar pequeñas «soluciones», accesibles a la comunidad
educativa, como a proponer «reformas» en las cuales estén implicadas diferentes
instituciones.
Se deben analizar los problemas considerando la condición de
los escolares que participan con la misma necesidad emocional de la vida
socio-familiar que de la realidad escolar, dentro de las cuales se realizan la
maduración y la socialización de la propia personalidad.
7.1.1. El ambiente de vida
Se considerarán las condiciones socioeconómicas y culturales
de la familia y la comunidad, de vivienda, alimentación, organización del
territorio, servicios para el tiempo libre, servicios sociosanitarios. Es
decir, problemas del ambiente físico y social que pueden ser condicionantes del
desarrollo psicofísico del alumno.
Por ello, las intervenciones de Educación para la Salud en
el marco escolar tienen que insertarse en el territorio y la comunidad en que
se enclava cada escuela.
7.1.2. Ambiente escolar
Remarcar tanto los aspectos clásicos de higiene y seguridad
del edificio e instalaciones, como aquellos que afectan a la organización del
trabajo escolar (ritmos de actividad y descanso, equilibrio emocional y
relaciones entre alumnos y profesores„ etcétera.
En definitiva, hacer posible una vida sana en la escuela
(hábitos higiénicos, higiene mental, del cuerpo, de los vestidos, de los
alimentos, ejercicio físico, higiene de los sentidos, higiene ambiental), donde
se reduzcan los riesgos y factores patógenos de los escolares, que, por
encontrarse en la edad evolutiva, son más vulnerables.
7.2. Enseñanza formal de la Educación para la Salud
La introducción de la Educación para la Salud en el
curriculum escolar está reconocida en los Programas Renovados oficiales para el
ciclo inicial y el ciclo medio. Tal como corresponde a un objetivo
intersectorial, su inserción se prevé correlacionada con el resto de las
materias. De esta manera se puede enfocar interdisci
298
plinariamente, porque queda integrada en la globalidad del
currículum, así como en la vida y la dinámica de la escuela. A consecuencia de
ello, la salud influye en todos los programas de la escuela, dado que el valor
«salud» está incluido en la línea o proyecto de escuela.
En esta materia, la didáctica debe adapatarse a las
necesidades y los niveles de maduración de los escolares. Privilegiando una
enseñanza activa y participativa, debe desarrollar fundamentalmente métodos de
búsqueda, observación y de trabajo en grupo.
7.3. Contacto con los servicios sociosanitarios. Relación
familia-escuela
La relación de la escuela con los profesionales sanitarios
(en programas de salud escolar, etc.) debe servir como experiencia educativa,
también para conocer la finalidad de los exámenes de salud a los que son
sometidos los escolares y para ser aprovechada de cara a enseñanzas ocasionales
(primeras curas, etc.). Para ello es necesario que los exámenes de salud se
realicen en el contexto de una intervención más integral y coordinada.
Los padres y los maestros deben estar coordinados a la vez
para desarrollar el programa de salud, programa que, por su naturaleza misma,
sobrepasa el marco escolar. Por ejemplo, los escolares deben poder reforzar en
la escuela aquellos hábitos higiénicos adquiridos en el medio familiar y viceversa.
8. CONDICIONANTES PARA EL DESARROLLO DE LA EDUCACION PARA LA
SALUD EN LA ESCUELA
Los elementos condicionantes para la introducción y el
desarrollo de la escuela sanitaria son numerosos, y en la fase actual la
mayoría de ellos se corresponde con factores desfavorecedores u
obstaculizantes. Debemos tener en cuenta los siguientes:
8.1. Factores dependientes del Sistema Sanitario y del
Sistema Educativo
1) La dificultad de integrar y articular lo educativo y lo
sanitario, debida a la tradicional separación de las ramas del saber y a las
diversas e históricas concepciones de lo normal y lo patológico.
2) La presente situación de cambio y reforma de las
estructuras, ya sean educativas o sanitarias, que están pendientes de
desarrollos legislativos y de adaptación a las demandas sociales.
3) La ausencia de un marco orgánico de coordinación
institucional o a nivel de base entre el sistema educativo y el sistema
sanitario.
299
4) La baja prioridad atribuida a la educación para la salud,
que puede cifrarse en los escasos recursos destinados a esta tarea.
8.2. Factores dependientes del Sistema Educativo
1) La falta de formación en educación sanitaria del
profesorado, su escasa información y comunicación en torno a problemas de
salud. Todo ello propicia, en general, una motivación y un interés débiles, de
modo que el profesorado tiende &ecuentemente a delegar estas cuestiones en
el personal sanitario.
2) Los programas escolares se consideran sobrecargados y
existen dificultades a • la hora de llevar a cabo incluso los objetivos
mínimos.
3) Exceso de solicitaciones en la escuela por parte de
diversos sectores e instituciones. Con frecuencia se piensa que la escuela es
la solución para los problemas que debe afrontar la sociedad, con lo cual surge
la tentación de «invadir» la institución escolar, sin tener a menudo en cuenta
el ambiente y los procesos educativos de ésta.
4) Escasez de recursos. En ocasiones, el deficiente estado
de conservación de edificios e instalaciones escolares condiciona el nivel
sanitario y de seguridad del ambiente escolar.
8.3. Factores dependientes del Sistema Sanitario
I) Su actual configuración, centrada en la atención a la
enfermedad, que ha propiciado el beneficio de la institución hospitalaria en
detrimento de la atención primaria a la salud y de la integración racional de
los aspectos preventivos, curativos y rehabilitadores. Una política de salud
debe primar la prevención y promoción de la salud, uno de cuyos instrumentos
básicos es la educación sanitaria.
2) La educación sanitaria ha sido concebida desde un punto
de vista medicalizado, de carácter nocionístico, orientado a proporcionar
informaciones de tipo biológico, sin tener en cuenta las competencias de
individuos y los factores sociales y culturales que interactúan en el proceso
salud-enfermedad.
3) Los métodos tradicionales de educación sanitaria
aplicados con éxito a la promoción de la higiene personal y a la prevención de
las enfermedades transmisibles han perdido su vigencia debido al aumento de las
expectativas sociales y a la patología prevalente que necesita introducir
cambios duraderos en comportamientos complejos (hábitos tóxicos, accidentes,
hábitos de alimentación) basados en determinados estilos de vida.
4) Necesidad de redefinir el papel de los profesionales
sanitarios hacia la adquisición de actitudes y comportamientos educativos. Por
otro lado, refuerzo de la im• portancia y la motivación respecto a la Educación
para la Salud, y reconocimiento de su carácter interdisciplinario. Finalmente,
cabe señalar la carencia de formación relativa a la educación sanitaria que se
registra.
300
9. AGENTES DE LA EDUCACION SANITARIA EN LA ESCUELA
9.1. Papel del maestro
El maestro es el agente fundamental de la educación para la
salud en la escuela, al mantener un contacto continuo con los escolares y por
los instrumentos didácticos de que dispone. En estas circunstancias, el maestro
debe promover y crear un ambiente escolar sano y seguro, una vida escolar sana
y unas relaciones afectuosas y solidarias. El maestro proporcionará ocasiones e
instrumentos para que los alumnos tomen conciencia progresivamente de la
relación entre sí, los demás y el ambiente, y organizará de forma consecuente
el conjunto de observaciones y estímulos procedentes de su contexto de vida y
las experiencias vividas en relación a la salud, esforzándose en ofrecer a los
escolares un método de conocimiento e interpretación de los fenómenos
biológicos, psicológicos y sociales ligados a la salud.
Para que los maestros asuman esta actitud es preciso que
sean antes conscientes del valor de la educación sanitaria, que se sientan
responsables del desarrollo armónico e integral de los escolares —que no sería
posible ni completo sin contemplar esta parcela educativa—, pero deben también
estar formados y preparados sobre contenidos científicos y sobre metodología
apropiada para desarrollar la educación para la salud. Ello significa que esta
educación debe introducirse en la formación inicial y que para aquellos
maestros en ejercicio que no tuvieron posi. bilidad de formarse a este respecto
en su etapa de profesionalización en las escuelas de Magisterio debe preverse
un apoyo orientado hacia un reciclaje en este área.
Por otro lado, estos aprendizajes no pueden ser teóricos,
sino activos, participativos, con estrategias metodológicas orientadas hacia el
desarrollo de los programas de acuerdo con las propuestas señaladas en los
apartados 10, 11 y 12.
9.2. Papel de los padres
La participación e implicación de los padres en el programa
de Educación para la Salud es enormemente importante para garantizar la
continuidad y globalidad de la intervención, ampliándolo al ambiente en que el
escolar se desenvuelve.
La vigente LODE articula y promueve la participación de los
padres y del resto de la comunidad escolar por medio del Consejo Escolar del
Centro.
/3. Papel de los servicios sociosanitarios
Los profesionales sanitarios deben desempeñar una importante
función de poyo y colaboración en la educación para la salud en la escuela. No
obstante, es ecesario revisar y analizar algunas limitaciones resultantes de su
actual relación 3n la escuela.
301
—Ver al escolar «separado» o desligado de «su ambiente de
vida». —Considerar al alumno un usuario pasivo. —Tener como finalidad la
identificación de eventuales enfermedades más que la promoción de la salud.
—Trabajar sin conexión constante con los demás servicios e instituciones
implicados.
Los profesionales sanitarios que operan en la salud escolar
deben redefinir su estructura y acción para integrarse en la atención primaria
y perseguir como objetivo la promoción global de la salud; con lo cual pueden
contribuir notablemente a la educación sanitaria en la escuela, con el fin de:
a) Proporcionar orientaciones sobre la elección de
contenidos que puedan emerger de la actividad técnica realizada.
b) Desarrollar actividades de formación y consulta en
relación con el personal docente. e) Colaborar, a través de investigaciones y
discusiones, en la dinámica de trabajo educativo (ritmos de trabajo, higiene
mental, etc.).
d) Colaborar en la ampliación de la intervención educativa
en relación con los adultos, participando en asambleas o reuniones de la
escuela, estimulando el inte. rés hacia los problemas de salud y proyectando
actividades también relacionadas con la comunidad donde se halla la escuela.
Existen otros profesionales que igualmente deben ser
considerados agentes de salud en el medio escolar. Por ejemplo, los equipos
psicopedagógicos que mediante su tarea pueden:
—Orientar a los escolares, detectando y corrigiendo
problemas de desequilibrio, fracaso escolar, marginación, conducta, etc.
—Orientar la tarea de los maestros y padres. —Posibilitar una mejor salud
mental y emocional a todos los integrantes del colectivo escolar.
10. METODOLOGIA
La inserción de la Educación Sanitaria en la escuela
comporta una modalidad de organización de las prestaciones sanitarias y una
forma de actuación sobre el ambiente escolar. Significa que es necesario
encontrar modelos organizativos que permitan al servicio sanitario una relación
continua y una función informativa y educativa hacia la comunidad escolar en su
conjunto y que posibiliten la aplicación en la escuela de una metodología de
enseñanza coherente con los objetivos de la educación sanitaria.
Entendiendo el aprendizaje no como una actividad pasiva, de
asimilación de contenidos informativos, sino como un verdadero proceso que
tiende a la promoción de determinadas capacidades humanas, es evidente que debe
orientarse a la utilización de métodos que desarrollen dichas capacidades.
Entre los muchos a dis
302
posición, los que se han mostrado más adecuados son la
investigación (como procedimiento sistemático tendente a la solución de
problemas), la observación y el trabajo de grupo.
Una metodología para las intervenciones de Educación para la
Salud en la escuela debe partir del conocimiento de las caracterúticas de cada
escuela y adaptarse a las necesidades existentes en cada comunidad escolar. La
programación de la intervención es una exigencia metodológica con el fin de
evitar la ocasionalidad y la fragmentariedad a menudo frecuente en las
actividades de Educación Sanitaria.
Propuesta de metodología para las intervenciones de
Educación Sanitaria en la escuela
10.1. Fase de conocimiento. Análisis de los problemas y de
las necesidades
10.1.1. Búsqueda de informaciones sobre:
a) Condiciones del territorio donde se ubica la escuela. b)
Condiciones higiénico-sanitarias de la escuela. c) Condiciones de la
organización escolar. Organización de los horarios, de los descansos, de las
comidas, de los espacios de trabajo y recreo. d) Situación cultural e
informativa: —Conocimientos, actitudes y motivaciones de los miembros de la
comunidad escolar. —Necesidades de los escolares, padres y profesionales.
10.1.2. Definición de los riesgos y situaciones de malestar
respecto a la salud del escolar de acuerdo con las informaciones halladas. Los
riesgos detectados se encuentran especialmente en:
a) Estructuras. b) Relaciones. c) Falta de conocimientos. d)
Situación de confictividad.
10.1.3. Definición de las prioridades en relación a:
—Las situaciones de riesgo. —La factibilidad de las
soluciones.
10.2. Fase de programación
10.2.1. Definición de los objetivos a corto, medio y largo
plazo.
10.2.2. Valoración de los elementos que condicionan la
consecución de los objetivos:
a) Voluntad política.
303
b) Organización y funcionamiento de los servicios
sociosanitarios y la escuela. c) Formación de los profesionales. d)
Motivaciones de los padres para la participación.
10.2.3. Elección de la metodología de actuación en relación
a los objetivos definidos y a las condiciones presentes y de los métodos a
través de los cuales es posible introducir conocimientos y experiencias
dirigidos a modificar actitudes y comportamientos de forma consciente y
duradera. Asimismo, elegir las diversas modalidades tendentes a fomentar
procesos de comunicación destinados a reducir factores de riesgo y a potenciar
aquellas situaciones que producen bienestar y salud.
• Métodos: Clase, discusión en grupo, trabajo de grupo,
observación, investigación, etc.
• Instrumentos de comunicación: Libros, carteles, folletos,
recortables, diapositivas, franelogramas, etc.
• Actividades: Juegos, entrevistas, encuestas,
dramatizaciones, excursiones, exposiciones, etc.
1 0.3. Fase de actuación
Teniendo como posible su parcial redefinición en relación
con los procesos que se desarrollen.
10.4. Fase de evaluación
10.4.1. Evaluación de los procesos y actividades
¿Se han utilizado todos los recursos previstos? ¿En qué
medida? aran suficientes? ¿Se ha incidido sobre los colectivos previstos? ¿Se
han cumplido los plazos? ¿Era congruente el programa? ¿Se ha seguido la
metodología indicada? ¿Se han realizado los procesos de comunicación
adecuadamente?
10.4.2. Evaluación de los resultados
Debe valorarse si se han comprobado mediante criterios
preestablecidos:
• cambios en los comportamientos, • cambios en la
organización yl o en el ambiente escolar, • aumento de los conocimientos (por
parte de profesionales, escolares, padres, administradores, comunidad), •
aumento de la responsabilidad en la asunción y resolución de los problemas,
304
• superación de prejuicios y resistencias y aumento del
grado de satisfacción y bienestar (entre los profesionales, escolares, padres,
administradores, la comunidad, etc.).
11. LOS CONTENIDOS
En el actual modelo de Educación para la Salud —de carácter
metodológico, no nocionístico— se reconoce como contenido el conjunto de
conocimientos que convergen en torno a un determinado problema de salud. Lo
cual significa que el «saber de salud» no se identifica con la información
médica, sino que se completa y enriquece con el conjunto de informaciones y
conocimientos que inciden sobre las condiciones de bienestar del hombre.
Sintéticamente, los contenidos de la Educación para la Salud
en la escuela pueden reunirse alrededor de tres grupos:
1) Desde la fase de conciencia hasta la de conocimiento del
propio cuerpo, desde el punto de vista cognoscitivo, afectivo y operacional.
2) Desde la percepción y el análisis de los factores de
riesgo que amenazan la integridad psicofísica del hombre y del ambiente físico
y social en que vive, a la conciencia del protagonismo de cada uno respecto a
la salud propia y de la colectividad.
3) Desde la percepción y experiencia del papel de la
organización social tanto en las relaciones interpersonales como en las
comunitarias a la toma de conciencia y el análisis critico de los factores de
salud y/o de enfermedad que ellos representan.
La profundización y gradación de tales grupos están en
consonancia con los diversos ciclos de la enseñanza y en estricta relación con
el desarrollo pszcofístco del escolar.
12. EL PROGRAMA DE SALUD ESCOLAR (EGB) DE LA GENERALITAT DE
CATALUÑA
A partir del traspaso de competencias del Estado a la
Comunidad Autónoma Catalana, durante el gobierno provisional de la Generalitat
se decretó la ejecución de un Programa de Salud Escolar que alcanzase a todos
los alumnos de Enseñanza General Básica de Cataluña. De mutuo acuerdo, los
Departamentos de Sanidad y Educación decidieron constituir una comisión
integrada por expertos del campo de la enseñanza y del campo de la medicina, a
los que se les encargó la redacción del programa citado. Una vez elaborado
(1979), se procedió a su evaluación, poniéndolo en 'práctica en una muestra de
50 escuelas, de todas las tipologías, distribuidas por todo el territorio
catalán. Finalizada esta prueba, al cabo de dos años, se efectuó la redacción
definitiva del Programa.
305
I 2.1. Estructura. Temas que comprende
El libro se estructura en una introducción Y el desarrollo
de diez grandes temas, a saber:
• Higiene y limpieza personal • Actividad y descanso •
Crecimiento y desarrollo físico • Alimentación y nutrición • Prevención y
control de enfermedades • Seguridad y primeros auxilios • Salud mental y
emocional • Salud sexual • Salud y medio ambiente • Educación sobre drogas
Cada tema incluye una introducción sobre conceptos básicos
sanitarios del mismo, que el maestro debe conocer con el fin de poder
desarrollarlo. Al mismo tiempo, contiene una propuesta de objetivos,
actividades y recursos.
12.2. Objetivos
Cada uno de los diez grandes temas propone unos objetivos
generales que los escolares deberán haber asumido al finalizar su etapa de
Enseñanza General Básica. Además, existen otros objetivos intermedios de etapas
—ciclo inicial, medio y superior— terminales de estos períodos.
Estos objetivos se fijaron de acuerdo con las necesidades de
salud que se consideran más significativas en los niños de estas edades.
12.3. Actividades y recursos
Al final de cada capítulo o tema se incluye una propuesta
indicativa de actividades muy variadas para llevar a cabo con los alumnos, así
como también se subrayan recursos (libros, películas, videos, carteles, diapositivas,
etc.) de interés para el maestro y para el alumno.
12.4. Líneas de introducción propuestas. Normativa vigente
Desde el 2 de abril de 1984 existe una Orden sobre la
introducción y la generalización progresivas del Programa de Salud en las
escuelas, con expreso deseo de revisar, ampliar y actualizar los programas del
parvulario, ciclo inicial, ciclo medio y ciclo superior, en relación a la
educación para la salud, e indicando asimismo los elementos de apoyo y
asesoramiento para desplegarlo.